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Políticas culturales, mediación y decrecimiento cultural

POLÍTICAS CULTURALES, MEDIACIÓN Y DECRECIMIENTO CULTURAL.
Es posible cambiar los ritmos y las políticas de producción cultural (?).
Por Javier Rodrigo y Cristian Añó

Fruto de la invitación al Forum de Indigestió de Tardor, Cristian Año (Sinapsis) y Javier Rodrigo (Transductores) decidimos generar un diálogo que atravesase tres ejes problemáticos: la relación entre arte y política, el trabajo de autogestión y mediación con redes desde los centros culturales a partir de la experiencia del Trans-Lab Amarika, y finalmente una reflexión, a modo de cierre, acerca del decrecimiento cultural. Para este texto después de dos o tres conversaciones cruzadas, hemos decidido seguir el tercer punto de la conversación, el decrecimiento cultural.

En este caso hemos optado para que sea un marco desde el que repensar y situar dos de nuestras prácticas (El trabajo de Sinapsis en el Centre d’Art de Tarragona, y el proyecto de Transductores). En el fondo, ambas prácticas tienen posiciones distanciadas y aspectos de gestión comunes tanto en los modos de concebir las políticas culturales como en mediación y la autogestión. A continuación ofrecemos una pequeña reflexión de cada una de ellas como una prolongación de nuestra conversación.

1. Obert per reflexió. Otro modo de iniciar la activitat de un centro de arte.

El Centre d’Art de Tarragona está especializado en mediación, entendida tanto como metodología de trabajo con el territorio como objeto de investigación aplicada. Con esta lo que se quisiera es profundizar en torno a una noción tan polisémica y que hoy por hoy despierta un imaginario difuso entorno a su aplicación concreta. Sin hacer del decrecimiento un eje medular identitario, el centro propone unos itinerarios de trabajo a medio y largo plazo que pueden convertirse en un ejemplo concreto de una política cultural hecha desde los principios del decrecimiento. Menos inversión en producciones, en formatos de presentación, en objetos y en importar valor fuera del territorio y más esfuerzo, tiempo y estrategias de trabajo colaborativo para impulsar procesos compartidos con otras instituciones, entidades, agentes y ciudadanía del territorio. El objetivo es activar dinámicas que alcancen el objetivo de convertir el centro en un recurso público que crea valor y significación con y para el ámbito local y que, entonces, si acaso pone en circulación todo ese capital simbólico generado desde él trabajo en red. Confrontarlo con otros contextos, poniéndolo en diálogo con la diferencia y volviendo de nuevo al territorio.

la medida de la calidad de un centro de arte (…), no está sólo en relación a los objetos artísticos, (…) sino también en relación a la calidad de los procesos de trabajo y su capacidad (…) para construir implicaciones y retorno social

Un ejemplo específico de esto, es la primera actividad del centro: Obert per Reflexió, un laboratorio en red y producción artística cultural, que trata de generar formas sostenibles de colaboración entre casi unos 40 agentes o iniciativas significativas del terrirorio con el objetivo de “reforçar l’ecosistema cultural del territori”. Tal como dice el texto de presentación está apertura de la acción del centro hacia otras políticas relacionales “convida a institucions, col·lectius, projectes i agents artístics i culturals del territori i es planteja com un espai de trobada”.

Este trabajo se ha generado a partir de invitaciones específicas en reuniones cara a cara, y negociaciones con diversas entidades del territorio, entendiendo que el cultivo de relaciones y la necesidad de gestionar tiempos locales eran una clara apuesta a la hora de generar un trabajo de mediación con el entorno socio-cultural donde el centro debe generar sinergias.

Desde esta perspectiva la medida de la calidad de un centro de arte y las políticas culturales que representa, no está sólo en relación a los objetos artísticos, o si se prefiere en el apoyo a la producción artística y su excelencia, sino también en relación a la calidad de los procesos de trabajo y su capacidad como agente social para construir implicaciones y retorno social.

Es decir, en tanto que institución, pasa de poner el énfasis en asegurar la producción de visibilidad propia a canalizar parte de su esfuerzo en crear situaciones de trabajo compartido con entidades y agentes del territorio que supongan la creación de múltiples pequeños procesos de trabajo pero también la redefinición de la propia programación.

2. Trans-Lab Amarika: autogestión, tiempos no heteronormativos y políticas invisibles

Trans-Lab Amarika fue la propuesta de trabajo del proyecto Transductores para el Proyecto Amarika5 durante los meses de marzo, abril y mayo del 2011. El Proyecto Amarika ha sido una experiencia de práctica instituyente de trabajo cultural basado en la auto-organización y generada a través de presupuestos participativos de la cultura de la diputación de Álava, que ha tenido 4 años de vida en la ciudad de Vitoría / Gasteiz. Uno de los ejes motores del proyecto fueron la asamblea ciudadana y los diversos grupos de trabajo y comisiones que se generaban. Nuestra invitación a trabajar con la Sala Amarika, uno de los espacios expositivos que gestiona el proyecto, vino dada por la necesidad desde esta experiencia de generar otros espacios y modos de trabajo donde la mediación, la producción, las pedagogías y el trabajo en red se aproximaran y trabajaran a un mismo nivel. Una de las primeras opciones que tomamos en cuenta fue la de generar un equipo de tres personas, con dos expertos locales (Txelu Balboa, como miembro de Amarika, y de ColaBoraBora / Amasté y con Ainhoa Garagalza, mediadora local del proyecto, y activista socio-cultural local, de Plataforma Amanda y Munduko Arrozak). Ellos trabajaron en la generación de un grupo motor de trabajo con diversas entidades que intentasen cubrir un amplio espectro.

Estas hetero-normatividades nos cruzan en muchas de las políticas de producción cultural, y deben de ser subvertidas (…): artistas vs públicos, gestión cultural vs mediación cultural, producción cultural vs educación, comisarios/ artistas/ programadores vs educadoras/ mediadoras, tiempo de producción efectivos vs tiempos de reproducción afectivos- etc.

La idea, bien simple: en vez de generar un producto para llegar a unas redes, gestionemos un grupo motor de expertos locales. Este grupo tenía como objetivo que se autogestionara el espacio, y generara trabajo en red como nodos entre ellos y otras redes locales. De hecho programados un hiato o vacío de un mes y medio de programación, donde entendíamos que este hueco temporal debería de ser ocupado (o no) por el mismo grupo (si no era así, estábamos seguros de asumir este riesgo, el del vacío). Con este cambio de gestión rompíamos la hetero-normatividad de producto cultural (exposición o evento diseñado por una persona o colectivo profesional) vs públicos (grupos que acceden o están interesados en el consumo de dicho producto). Esta demarcación es una de las formas más clara de domesticación cultural del ciudadanía (entendida esta como mero receptor o con un grado de ignorancia o analfabetización cultural que necesitan de expertos). Estas hetero-normatividades nos cruzan en muchas de las políticas de producción cultural, y deben de ser subvertidas como dicotomías propias del neo-liberalismo y el pensamiento centroeuropeo: artistas vs públicos, gestión cultural vs mediación cultural, producción cultural vs educación, comisarios/ artistas/ programadores vs educadoras/ mediadoras, tiempo de producción efectivos vs tiempos de reproducción afectivos- etc.

Para gestionar tal empresa de nuevo los tiempos de producción se subvirtieron: fue necesario un trabajo de codiseño y numerosas reuniones previas, expandido en casi 4-5 meses hasta que pudimos configurar el grupo motor a partir de reuniones de cara a cara. Los tiempos de trabajo y las políticas invisibles, los intangibles fueron muy necesarios para este trabajo de políticas afectivas. La actividad se inició con un taller también de trabajo de micro-asesorías a partir de necesidades y problemáticas de los grupos. Fruto de este taller, se gestó un espacio de actividades conducido por los mismos grupos y unas jornadas finales, de nuevo gestionadas por el grupo motor. Con todo ello generamos otros tiempos (*) que mezclaban tareas de producción y reproductivas, espacios de reflexión y acción, lugares de mediación y producción de discurso.

En todo caso, más que un factor cuantitativo de números, públicos o actividades, nos interesó generar actividades de impacto local, que permitieran intercambios y redistribución se saberes, y que partieran de los expertizajes y necesidades de las iniciativas generadas por el grupo. Simultáneamente los catering, la comida, y otras actividades de talleres fueron de nuevo gestionadas por redes locales, a la par que todo el conjunto de materiales de soporte producidos para la exposición fueron redistribuidos en las redes locales (existe el mito, no comprobado del todo, de que la pancarta del proyecto decidió convertirse en tienda improvisada para la toma de la plaza del 15 M).

Para finalizar, teniendo en cuenta la reflexión volcada por el Obert per reflexió y TransLab Amarika, unas políticas culturales enmarcadas en términos de decrecimiento, se plantearían preguntas como éstas:

¿podemos no hacer tanto? y ¿decrecer…?

¿Cuántas exposiciones se producen al año? ¿y macro eventos internacionales? ¿Qué nombres se traen y cuánto cuesta pagarles (billetes, caches de personas, hoteles lujosos)? ¿Quién decide los presupuestos, nombres y artistas de la próxima exposición? ¿Quién media para que los públicos entiendan estos nombres y proyectos? ¿Cuánto cobra el que media o explica a los grupos de visitantes en relación al que diseña exposiciones? ¿Cuánto cuesta montar una exposición, y qué empresas gestionan esta actividad con dineros públicos? ¿Por qué no generar con ese dinero grupos de trabajo y espacios relacionales con redes locales? ¿Por qué no producir menos y generar y reproducir más redes locales? ¿Es necesario estar en todos los foros? ¿twittear 5 ó 6 veces al día, que tu nombre se escuche como nueva tendencia?¿Es posible crear otros tiempos, otros espacios de relación y de visibilidad en el mundo del arte/ cultural? ¿Podemos no decir nada, callar, silenciarnos, o no tener miedo al error y el fracaso en las políticas de progreso y el éxito cultural de la marca BCN? ¿podemos no hacer tanto? y ¿decrecer…?

________

(*) Aquí podríamos pensar en el contexto de tiempos, espacios y políticas “queer” y “trans-feministas” que señala Judit Vidiella en un texto en prensa que formará parte de la nueva publicación de Transductores para el 2012, donde precisamente la autora abre muchas de las cuestiones aqui vertidas sobre heteronormativdad, políticas de afectos/ecmociones y pedagogías de contacto. El texto tiene por título: “Espacios y políticas culturales de la emoción. Pedagogías de contacto y prácticas de experimentación feministas”

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  1. Proyectos by zaramari - Pearltrees linked to this post on 12/01/2012

    […] Políticas culturales, mediación y decrecimiento cultural | Nativa Este trabajo se ha generado a partir de invitaciones específicas en reuniones cara a cara, y negociaciones con diversas entidades del territorio, entendiendo que el cultivo de relaciones y la necesidad de gestionar tiempos locales eran una clara apuesta a la hora de generar un trabajo de mediación con el entorno socio-cultural donde el centro debe generar sinergias. Desde esta perspectiva la medida de la calidad de un centro de arte y las políticas culturales que representa, no está sólo en relación a los objetos artísticos, o si se prefiere en el apoyo a la producción artística y su excelencia, sino también en relación a la calidad de los procesos de trabajo y su capacidad como agente social para construir implicaciones y retorno social. la medida de la calidad de un centro de arte (…), no está sólo en relación a los objetos artísticos, (…) sino también en relación a la calidad de los procesos de trabajo y su capacidad (…) para construir implicaciones y retorno social […]



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