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Una vez casi llego a ser clase media. Pero al final no.

Escrit el 11/09/2014 per Elena Fraj a la categoria Educació, Ho deixo anar.
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Mi madre pertenece a la generación que migró del pueblo a la urbe allá por los sesenta, fenómeno conocido en algunos lugares de Aragón como la espantá. Trabajó “sirviendo”, como muchas mujeres, y empezó cuando era menor de edad. “Vaya, niñas que éramos!”, dice. Se casó y “dejó de trabajar” para ser ama de casa durante unos años. Tuvo que buscar un segundo trabajo, esta vez como empleada de la limpieza. Y se separó de su marido.

Durante toda su vida ha realizado trabajos naturalizados como femeninos; ha lavado, planchado y cocinado para los burgueses del franquismo, ha dejado impolutas empresas y casas ajenas. Ha trabajado en la suya 24/7 cuidando de su familia. Unas tareas sin horario, reconocimiento, prestigio o remuneración alguna porque son atribuidas al amor y al afecto.

A pesar de que tengo labrada la frase abajo el trabajo, soy hija de la lucha y del esfuerzo. Mi madre, que está orgullosa de haberme dado estudios, ve con satisfacción cómo he llegado a ser profesora de universidad

A pesar de que tengo labrada la frase abajo el trabajo, soy hija de la lucha y del esfuerzo. Mi madre, que está orgullosa de haberme dado estudios, ve con satisfacción cómo he llegado a ser profesora de universidad. Nada menos, profesora de universidad, no de instituto. Le encanta comentarlo con sus amigas y vecinas. Soy una prueba de cómo la clase obrera evolucionó durante los años de la CT a base de currar a destajo. Formo parte de esos hijos e hijas con un trabajo inmaterial, una profesión no física y cualificada. Y tengo cultura, eso es muy importante para nuestros padres, entendiendo por cultura aquella adquirida en los canales oficiales y no otros como, por ejemplo, los suyos. A diferencia de mi madre yo ya no tengo que ir a limpiar casas ni dependo económicamente de un hombre. Incluso puedo disfrutar de mi sexualidad como me plazca pues ya no vivimos bajo el yugo patriarcal del franquismo. Mi madre está muy contenta. Y yo también. Me lo creo, me creo esta historia. Venga.

Pero, paremos un momento. Es cierto que mi vida no es la misma que la de mi madre; trabajo en la universidad, sí, pero tengo un contrato parcial y temporal. Soy, lo que se llama laboralmente, una profesora asociada. Me pagan muy poco, por tres asignaturas no llego a cobrar quinientos euros mensuales. Por cuatro asignaturas un profesor titular cobra unos dos mil quinientos. Si quiero cambiar mi situación he de mejorar mi currículum, pagarme un doctorado, escribir una tesis y publicar artículos en revistas que muy poca gente lee. Es decir, he de pagar por aumentar mi valor en la empresa pero ésta no se compromete a nada[1]. Efectivamente, la universidad tiene miedo al compromiso, pero lo que ella no sabe es que yo nunca dije que quisiera casarme. Parece que tenemos una relación abierta, tan abierta que no me queda otro remedio que trabajar en otras cosas. La vida diaria se complica, los y las asociadas tenemos horarios imposibles y eso hace que nos desplacemos continuamente por la ciudad de un trabajo a otro. Tengo una compañera, Marta, que siempre va arrastrando una maleta llena de trabajos de alumnos y tupperwares. Este año ha ganado el premio a la frase mítica en Patatabrava: “Faltan 10 minutos así que, en vez de hablar sobre el examen, os voy a explicar como está la universidad. Cobramos fatal, por eso tengo tres trabajos para poder sobrevivir…”. Aunque mucho peor es no tener otro trabajo, porque significa que apenas te llega para el alquiler. Literal.

Y es que en la universidad pública existen relaciones de vasallaje, eso se sabe en todos los pasillos. Se conoce que muchos profesores y profesoras precarias planchan las camisas de sus mentores

Entonces, ¿en qué momento hacemos las tesis? Ahá, en vacaciones. Una vez le pregunté al vicerrector de la UB si pensaba que las tesis se hacían por interés personal. – ¿Acaso cree que se trata de un hobby?, le increpé, indignada – Eso es – me contestó, tranquilamente – un hobby. ¿Que hay más apasionante que un hobby? Un hobby es una actividad que no se hace por dinero sino por placer. Como los trabajos de cuidados. Bingo. Ahí le hemos dado. Hola, mamá.

Pero espera que hay más. Trabajo con seres humanos y, quieras que no, se les coge cariño. Los y las estudiantes necesitan que se les escuche. Tampoco es para tanto, es una actividad agradable y además da prestigio, me digo. Casi me siento culpable por pedir un sueldo mejor. Por aquí vamos mal, reconduzcámoslo. Lo que realmente está ocurriendo es que la docencia ha sufrido un proceso de feminización. Aquí van algunos motivos: somos flexibles porque debemos tener disponibilidad horaria. Somos adaptables porque nos cambian las asignaturas cada cierto tiempo. Debemos participar en grupos de investigación y coordinar asignaturas sin cobrar. Somos invisibles, muchas veces, hasta para nuestros compañeros con mejores condiciones. Evidentemente, los equipos rectorales tampoco nos quieren ver. Hacemos todo esto por pasión, sí, pero también porque nuestro jefe nos lo pide y claro, el día que salga una plaza me habré portado bien y será para mí. Disciplina que algo queda. Y es que en la universidad pública existen relaciones de vasallaje, eso se sabe en todos los pasillos. Se conoce que muchos profesores y profesoras precarias planchan las camisas de sus mentores. “Pero, ¿cuándo me he casado yo con este catedrático que no me acuerdo? Si yo lo que quería era un trabajo decente, no docente”. La universidad pública es un caso curioso en el que coexisten dos sistemas: el neoliberalismo, por la medición de la producción del conocimiento con parámetros economicistas y el feudal, por las relaciones de poder entre los miembros de esta comunidad.

Nuestra precariedad es uno de los síntomas que revela cómo las instituciones públicas están siendo desposeídas por manos privadas. Pero, ojo, no creo que se deba defender la universidad pública tal y como la conocíamos

Yo, que me fui del hogar materno convencida de huir de los trabajos femeninos, vuelvo ahora la mirada hacia él para preguntarme: ¿realmente he llegado más lejos que mi madre? ¿Más lejos respecto a qué? ¿No seremos, compañeras precarias, bastante parecidas a las trabajadoras del sector doméstico? Si es así se desvelan algunas certezas. La certeza de que la incorporación de las mujeres al mercado laboral no nos ha liberado. Peor, mis compañeras que tienen hijos hacen jornada doble, dentro de la casa y fuera de ella. La certeza de que la precariedad es femenina, pues la mitad del profesorado asociado de la UB son mujeres mientras que el 80% de los catedráticos son hombres [2]. La carrera académica, es sin duda, un privilegio masculino. Pero también la certeza, ésta positiva, de que mi trabajo es tan importante como el de las trabajadoras de los cuidados. Pero, que quede claro, no queremos realizar estas tareas a base de sacrificio y auto inmolaciones.

En el momento en el que me doy cuenta de todo esto empiezo a participar en los movimientos asamblearios de la universidad. Incluso llego a participar en un sindicato y a intentar asaltar los órganos de representación democrática oficiales. Sin embargo, sé que no se trata solo de reclamar un salario para las cuidadoras ni de pedir una mejora económica para los asociados y asociadas (que también, no podemos más). Nuestra precariedad es uno de los síntomas que revela cómo las instituciones públicas están siendo desposeídas por manos privadas. Pero, ojo, no creo que se deba defender la universidad pública tal y como la conocíamos, sino que se ha de concebir como un lugar donde se pueda producir un conocimiento surgido del común y que revierta en éste los beneficios que genere. La forma en que se produzca y distribuya esa riqueza será una cuestión política clave, así como también lo es la transformación radical de las relaciones de poder que sustentan las universidades.

[1] Más información sobre el profesorado asociado aquí y aquí.

[2] datos de 2013 elaborados por la UB


20 Respostes

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  1. Escarabajo de la patata says

    Hola, he disfrutado mucho con esta entrada. En cierto sentido, quiero decir, porque en otros sentidos he recordado la especie de historia de terror que es intentar hacer carrera universitaria y darte de bruces con la realidad… Y eso que yo fui muy afortunado: Ayudante No Doctor, muy pocas clases, mileurista, y contrato a tiempo completo por 4 a;os que me permitio acabar la tesis. Despues de eso, a buscarme la vida, eso si.

    Me gustaria comentar un par de cosas.

    1. No veo por que dices que la carrera universitaria es un privilegio masculino. Mira los datos del documento que citas (p. 7), y veras que las cifras no indican eso. Por ejemplo, el personal docence de escuela universitaria. O estoy mirando donde no es? En mi experiencia, sufren tanto los hombres como las mujeres en esto, no tenemos ventaja.

    2. El momento en el que estamos. Cuando yo empece la tesis, todos los que la acababan obtenian plazas permanentes. Cuando estaba acabando, la cosa habia cambiado por completo. Un motivo? La mayor parte de profesorado no tiene carga docente completa. En otras palabras, yo veia claramente que sobraba en el departamento, al menos en la parte docente. Me gusta lo que dices de convertir la universidad donde se produzca conocimiento. Quiza habria que empezar por hacer hueco para los profesores que producen investigacion, echando a los que no lo hacen (no se a que dedican si tiempo la verdad…).

    3. La plaza de asociado. En teoria, estas plazas son para personas con trabajos externos a la universidad que dan clases para volcar su experiencia en ellas. En la practica, es el sucio truco del falso autonomo. Se que es la mejor manera para mucha gente de obtener la experiencia que la carrera universitaria requiere, pero no deja de ser una verguenza que las universidades aprovechen esta figura para tener profesores baratos. La situacion de un asociado es muy precaria y yo he visto mucho trato injusto.

    Finalmente, te deseo mucha suerte. Piensa al menos que la tesis, si no es un hobby (hay que ser memo), si es formacion propia, que en muchos sitios se valora muy bien. Mucho animo!

    • Elena Fraj says

      Hola,

      muchas gracias por tu comentario.
      Una aclaración sobre los datos: tomo la proporción de las cifras de los catedráticos universitarios y no de escuelas universitarias por una razón, escuelas universitarias solo hay una, la de Enfermería. La proporción de catedráticos universitarios responde, sin embargo, a todo el resto de facultades de la UB.

  2. pepito says

    Lo de que las mujeres tengan menos oportunidades en la universidad pública es absolutamente falso. Que el 80% de los catedráticos sean hombres es básicamente debido a que para ser candidato se necesita ya de una determinada antigüedad en la carrera universitaria. Lamentablemente, hasta hace no mucho, el género femenino lo tenía difícil para estudiar, lo cual provoca que a día de hoy no hayan tantas mujeres como hombres con tanta antigüedad universitaria. Esa diferencia porcentual va a ir reduciéndose paulatinamente, pero en absoluto es debido a ningún tipo de machismo actual, eso sólo es la excusa fácil a la que mucha gente se acoge.

    • EWEE says

      No estoy de acuerdo. Te invito a producir con impacto para conseguir tus sexenios, con dos hijos menores de 4 años como estoy yo ahora. Lo siento, pero eso afecta más a las madres que a los padres, en un 99,9% de las veces, empezando porque las que damos teta durante los primeros meses o el primer año somos nosotras, etc. Para poder hacer un artículo con impacto este año he invertido la segunda quincena de agosto de la siguente manera: dormía solo una de cada tres noches. Sé que no hay absolutamente ningún compañero hombre en mi universidad que haya hecho algo parecido, e interrumpiendo los insomnios laborales para dar teta a las tres de la mañana. Lo siento pero la carrera universitaria está diseñada para una productividad continuada donde altibajos debidos a cuidados de niños y demás no tienen cabida. Eso solo pueden permitírselo las personas solteras y sin hijos o las personas que tienen a alguien al lado que les cuide los hijos. Los que cuidas los hijos (es decir, LAS, la mayoría de las veces) no pueden disfrutar de esa continuidad. No quiere decir que no vayan/vayamos a ser catedráticas, pero calculo al menos un sexenio de retraso son respecto a mis compañeros solteros u hombres. Por cierto, los que ahora son catredráticos, hicieron sus carreras en los 80, principios de los 90, cuando ya había muchas mujeres en la universidad, así que lo de que han de ser hombres porque las mujeres no estudiaban, no se sostiene ya…

      • Escarabajo de la patata says

        EWEE, supongo que depende de cada caso. En el mio, la prole afecta tanto a la madre como el padre (incluido lo de dormir). En periodos de mucho trabajo, todo es ajustable. En la solicitud, si no me equivoco, se envian 5 publicaciones para evaluar. 5 de un periodo de 6 a;os!

        Lo siento si parezco brusco, pero cada uno organiza su familia como quiere y no se puede culpar a la universidad de ello. Y sinceramente… hay padres en empresa que basicamente no ven a sus hijos durante la semana. La universidad, cuando empiezas a preocuparte por los sexenios y tienes plaza permanente (muy lejos del caso del articulo original), es bastante flexible.

  3. Raskolnikova says

    Muy buena la entrada, veo esta misma situación entre las compañeras diariamente. Difiero en las afirmaciones de que la carrera académica es un privilegio masculino, ya que las condiciones precarias, al menos en mi departamento, afectan por igual a hombres y mujeres, aunque sí que es cierto que los salarios entre el colectivo de mujeres sigue siendo todavía inferior. Mis felicitaciones por hacer una entrada clara, directa y muy precisa sobre las condiciones laborales actuales en la universidad pública. Enhorabuena!

  4. Adolfo Sanchez says

    Pensaba que los profesores no participaban en la parida de hijos e hijas, vecinos y vecinas y demas pijadas que no admite la RAE. Respecto a la historieta que cuentas pues ya lo dice pepito, es una cosa que esta cambiando. Quejarse de esto con la precariedad que hay pues que quieres que te diga. Suerte que tienes curro.

  5. david says

    Lo siento pero tengo que aportar un poco de realidad no académica al asunto. Los alumnos que se forman en la universidad ¿para que se forman? ¿para estar parados? Porque eso es lo que les espera después de acabar los estudios: paro o precariedad.
    Muchos no podrán trabajar en nada relacionado con lo que han estudiado y los que tengan suerte los conocimientos adquiridos no valdrán de mucho.
    En el mundo laboral el título que obtuve con mucho esfuerzo no me ha servido de nada, lo que me ha servido realmente es lo que ya tenía cuando salí del colegio, una capacidad de análisis y un coeficiente intelectual muy superior a la media. Para nota un botón, me saque el carnet de conducir en una semana en un examen perfecto y fue el examen más fácil que recuerdo desde que dejé el colegio.
    Uno de los grandes problemas de la universidad es que se ha universalizado bajando el nivel de exigencia y no haciendo de filtro de los mejor capacitados. El problema de hacer la universidad menos “popular” es que los ricos siempre podrán “pagar” a sus hijos un título en una universidad privada… pero el titulo siempre será de chicha y nabo, yo me los cepillaría en el proceso de selección si quiero que mi empresa sea productiva, un negocio no es para cobijar a los hijos tontos de papa y mama. Si tienen enchufe ya se ocuparán ellos de colocarles con o sin título.

    También hecho en falta propuestas de solución. ¿Subir los impuestos? ¿qué impuestos? ¿desplazar el gasto? ¿de dónde? Y por supuesto con números sobre la mesa.

  6. admin says

    Sorry, acertado o no, no solemos aprobar comentarios con referencias personales como las de alguno de los pendientes de moderación. Dejo esta nota, para que quede constancia.

  7. Paco says

    Llevas mucha razón en algunas cosas de las que dices, pero hay una cuestión de base que hace que tu caso personal no sea el más adecuado para ponerlo como ejemplo. Como ya han apuntado en algún comentario, las universidades han pervertido la figura de ‘profesor asociado’, que en realidad debería ser para profesionales del mundo de la empresa que imparten una poca docencia muy concreta para aportar su experiencia profesional. Si las cosas fuesen como deben, la docencia de muchos de esos contratos de profesor asociado como el tuyo debería ser para contratos de ‘ayudante doctor’ o ‘contratado doctor’. Y en esos casos, ser doctor es indispensable. Así que lo que es una verdadera tragedia es que investigadores (doctores, por supuesto) con muy buen curriculum estén marchándose al extranjero por falta de trabajo en las universidades porque éstas cubren las necesidades de docencia con estos contratos miserables con los que además los departamentos contratan a dedo a sus protegidos (a veces “simples” licenciados, como es tu caso, que además no investigan). Sé que no es culpa tuya, cada uno sobrevive como puede, y es verdad que haces mucho trabajo por un sueldo miserable, pero si las cosas fuesen como deben, una persona con doctorado y con curriculum investigador probado estaría impartiendo la docencia que tú impartes ahora.

    Es una vergüenza cómo está la universidad en muchos aspectos. Tanto, que si las cosas fuesen como deben, tú no estarías dando clase en la universidad. Pero en lo que cuentas hay un problema aún mayor

    • Jordi Oliveras says

      No sé si te entiendo, Paco. Así, ¿tu consideras que tener doctores dando clases por menos de 500€ es una buena solución a un problema mayor que el expuesto en el artículo?

      • Paco says

        Desde luego que no. Creía haberme explicado mejor. Lo que he dicho (o quería decir) es que si las cosas fuesen como deben, esa docencia estaría impartida por un doctor con buen curriculum (también investigador) bajo un contrado de ayudante o contratado doctor (que nada tiene que ver con las condiciones miserables del contrato de asociado). Así que Elena es una vícima/beneficiaria de un sistema pervertido. ¿Trabaja mucho bajo malas condiciones? Si ¿Si las cosas fuesen como deben estaría dando clase en la uni? No.

  8. anonimo says

    Me parece que si hay algo de progreso, el no trabajar para “ricos” o de una clase alta por poco dinero…

    El progreso de tener un nivel intelectual mucho mayor que la de la propia madre y que de las personas de el entorno e incluso de los mismos millonarios a los que mama planchaba. Eso da una infinita diferencia, yo con solo eso me sentiria contento.

    Por otro lado, el esfuerzo es menor. No hay necesidad de trabajar 8 o 14 horas al dia por poco dinero. En cambio con un trabajo normal se obtiene al menos un salario minimo y regulado. Es injusto, claro, un maestro universitario deberia ganar muy bien, en eso estamos de acuerdo y reconozco la inconformidad y los motivos de el post.

    Creo que entra el tema de corrupcion y desigualdad de genero, en el que los maestros son colocados a dedo y en el que las mujeres siguen la tradicion catolica de sirvientas que callan, aunque tengan mayores capacidades, intelecto y productividad que los jefes que en algunos caso no hacen mas que robar dinero.

  9. guest says

    Yo tampoco veo (en mi entorno), que se trate distinto a hombres y mujeres, salvo que tener hijos supone un parón que os lo pone muy difícil. Diría que el diseño del sistema desfavore a las mujeres que deciden tener hijos, no a las mujeres en general.
    Lo de los asociados es de pena. Me lo estaba pensando, pero no sabía que el sueldo era taaan bajo! Prefiero hacer páginas web para los amigos o cultivar el huerto. Cuando nos toman el pelo, lo mejor es no participar.
    @david: no puedo estar mas en desacuerdo: para filtrar a los más aptos basta un examen de aptitud, no 5 años de tortura. Es la estafa de la UPM y tantas escuelas politécnicas: sólo admito alumnos listos, luego les puteo tosdo lo que puedo y al final los que salen son los mejores: ¿y qué les hemos enseñado?

    No, el reto es conseguir es que el grueso de la población aprenda cosas útiles para la sociedad. ¿Para conseguir un empleo? No! Como dices, para trabajar hace falta astucia, desparpajo, ganas de trabajar y aprender bien aprendidas 4 cositas que se aprenden sobre la marcha, no las cosas que se aprenden en la universidad. Lo que no significa que la universidad sea inútil, ni mucho menos. Para encontrar trabajo está la Formación Profesional, y es mucho más eficaz que la universidad: en menos tiempo te acerca mucho más a un trabajo. Hay que valorar la universidad como lugar donde se investiga y se aprende, y si no sacamos dinero de ello, es una lástima! Cierra universidades si no lo valoras, pero no estropees lo que tienen de bueno.

  10. Electromaulet says

    Hola, per ser professorat associat a la UB, totes les persones han d’acreditar un mínim de dos anys d’activitat laboral dins dels darrers quatre, per compte d’altri o pel seu compte. En altres universitats encara és mes restrictiu i s’ha d’acreditar ser un professional en actiu.
    O siga, el professorat associat és per definició pluriempleat, i la activitat docent universitària es considerada poc més que un hobby, com diu el text. Prou trist.

  11. Pruden Panadès says

    Dins i fora de la Universitat, hi ha qui empeny a rimar maternitat amb calamitat. La maternitat sol ser una contrarietat, especialment per als horaris de mercat, per al camí d’un doctorat i -especialment- per a qualsevol mena de productivitat. Potser haurem de ser pares i mares d’amagat?

  12. Carmen says

    Gracias por el artículo! Es muy necesario que veamos qué cosas no han cambiado, a pesar de que nuestra generación haya tenido la “suerte” de vivir la socialdemocracia a la española, al menos hasta hace algunos años. Y me parece un poco fuerte que algunas personas se pongan a discutir si es mejor que sólo estudien los más listos (además como si los y las evaluadores fueran el intelecto de dios en la tierra), o si ese trabajo sería para un asociado doctor, o un no se cuántos. Bueno, en fin, que la universidad pública se nutra de trabajo precario es un problema gravísimo, dice mucho de su deriva y también del poco amor que incentiva al estudio (empezando por las condiciones laborales de quienes dan clase, y pasando al sistema de meritoriaje para profesores y estudiantes, la famosa Aneca para unxs, el filtro para las pocas becas para otrxs, que sólo cuenta la cantidad de la investigación, porque parece que se da por supuesto que a nadie le importa lo que se hace en la universidad, ni siquiera a lxs que están en ella). En fin, tu texto me da ánimos y qué pensar, en nuestras madres, en esas madres de hoy que a tantos hombres les sigue pareciendo tan normal que sean las que tienen que apechugar con el trabajo que dan los hijos, y en esa universidad que espero que consigamos que abra un poco más la puerta (sí, así sin cifras, por supuesto, que cueste dinero no quiere decir que la que mande sea la idea que está de moda sobre lo que debe ser la economía), si no, tendremos que buscar otros lugares, eso sí, no sé cuáles…

  13. MJ says

    Sincerament, no convertiria els problemes que pateixen els professors associats en una guerra dels sexes. Cal reivindicar uns sous dignes i una representació a les juntes, etc. que s’ajusti a la realitat. A la UB, concretament, també cal reivindicar l’eliminació del requisit de “pluriempleo” i el requisit de la desvinculació per optar a una plaça de lector.

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