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Buena, cómoda, normal

Escrit el 10/02/2015 per Lucia Lijtmaer a la categoria Una más y nos vamos.
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La naturaleza ha previsto los medios para contener los desbordes de la naturaleza femenina. Ha dotado a las mujeres de ese sentimiento del que no se sabe si no es también el fruto más delicado de la vida social: la vergüenza o el pudor”.

Pierre Choderlos de Laclos

El barro no sirve para hacerte una ventana

Daniel López Valle

(-Para S.-)

Aplastábamos la nieve bajo los pies, nieve sucia, grisácea, y nosotros en procesión. Él moqueaba, yo también, éramos cinco personas y no sabíamos muy bien qué decir y el frío de la sierra, y un recuerdo marrón a las diez de la mañana de este año y yo pienso que me sienta mal el café pero a veces lo tomo aunque sé que no es bueno para mí.

Todos en procesión a cumplir en un acto en el que no importa ir a cumplir y de repente la vi tan sola, llorando, desprotegida, y además de querer abrazarla me dieron ganas de decirle que no sirve de nada ser buena si al final se acaba llorando igual.

-No intentes ser normal. Te vas a romper los cuernos y no sirve para nada.- dijo ella, aquella vez.

Y yo con mi letanía, pensé: yo sé lo que no es bueno para mí, pero a veces lo hago de todas maneras.

(Hay una expresión en inglés que dice que la crema siempre se eleva a la superficie, es una versión menos escatológica de otra expresión que no puedo escribir porque a mí me enseñaron a ser buena y a portarme bien.)

Horas más tarde, me encuentro ante el modelo de mujer politizada de mi generación y contemplo el cuadro. Pienso en qué consistirá eso de hacerlo todo bien. Estudiar mucho, ser justa, tolerante, hablar tres idiomas, escuchar a tus congéneres, estar en contra de la depilación por principios, denunciar el techo de cristal, sufrirlo en carne propia, ponerte falda por debajo de la rodilla, rechazar el comentario frívolo, el gesto vulgar, gastar poco, aborrecer la cirugía estética, hacer unas buenas lentejas, respetar la fidelidad.

Pero mi amiga lloraba entre la nieve y sentí esa traición, esa herida, esa ruptura de huesos pequeños de gorrión. Esa mentira.

Recordé las horas, los días dedicados al puro esfuerzo porque nos criaron en la meritocracia, en la idea de que si eres buena en lo que haces te va bien. Recordé como nos conocimos y nos reconocimos inmediatamente en esa idea de ser buenas alumnas, la angustia cuando haces algo mal, el terror cuando eres injusta.

Y después.

Después unos cambiaron sus fotos de perfil por algo más serio, y el resto seguimos intentando ser buenos, pero no sirvió de nada, casi nunca sirve de nada, las lágrimas que ella derramó se convirtieron en canicas de cristal y reproches de otros (“no basta con ser buena, tía, además hay que parecerlo”), y en 2022, años después de todo aquello y cuando ninguno era ya joven, y las chicas que parecían buenas seguían siendo las secretarias de dirección, algo más ajadas, algo menos guapas, pero seguían siendo las que aguantan el micro en el discurso, las que ceden la palabra, las que pierden, entonces, entonces sí que nos cagamos en la puta madre que parió a la educación de las chicas buenas y volvimos la vista atrás y nos alegramos del gesto frívolo, la irreverencia y la inteligencia compartida.

No seas buena. No seas normal. Joder, aprendamos de una vez.


 


Una resposta

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  1. Antonio Esquivias says

    Bueno Lucía, me identifico mucho con tu post porque yo también, y soy hombre, he sufrido ese buenismo y no termino de poder quitármelo de encima, no consigo ser malo, protestar adecuadamente cuando a un funcionario no le da la gana de mover un dedo y me pone una escusa, cuando alguien me propone un precio por una intervención que se que debería ser más, … yo tengo interiorizadas formas de respeto social que no son de respeto son de corto de mente o pringado y no me salen ni con agua fuerte a pesar de mi interés en cambiar y mi cabreo al respecto sube y me llamo memo, pero no consigo cambiarlo
    Supongo que la cita de la verguenza del comienzo porque emocionalmente esa actitud de pringado tiene su origen en una verguenza o pudor mal interiorizado. El pudor me ha interesado mucho y mis ultimas entradas en mi blog de angtropología emocional van sobre él y no se ahora si con esta aportación tuya tengo que cambiarlo, teniendo en cuenta también esa diferencia hombre-mujer que en el pudor y sobre todo en el pudor sexual importa tanto.



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