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Xapo Ortega: “Ciutat morta’ es una herramienta transformadora”

Escrit el 07/06/2015 per Nando Cruz a la categoria ENTREVISTES.
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El 8 de junio de 2013 se estrenó el documental “4F: ni oblit ni perdó” mediante la ocupación del cine Palacio del Cinema de Barcelona. Fue el primer aviso de que la campaña promocional de aquella película sería atípica. El trabajo de Xavier Artigas y Xapo Ortega no culminaba con aquel sonado estreno. En realidad, no había hecho más que empezar. La labor de visibilización del caso 4F a través de “Ciutat morta” (su nombre definitivo) ha sido una pieza tan o más importante que la película misma. Después de dos años haciendo palanca con el documental para romper el cerco mediático y hackear la agenda política, conversamos con Xapo Ortega sobre cómo utilizar el arte para la práctica política y cómo colarse por las grietas del sistema. Porque las grietas existen.

Están de obras en la nueva oficina de Metromuster. El sábado inauguran su nuevo espacio de trabajo, pero eso no significa que no estén trabajando ya. El día que quedamos para esta entrevista, el 11 de mayo, estamos ya en campaña electoral y Xavier Artigas aún tiene que acabar un segundo vídeo para la CUP, después del que ya realizaron días antes; ese al que mucha gente se refiere como “el vídeo de los abrazos” y que ellos llaman “el vídeo del judo”. No un detalle menor: por muy enternecedoras y empáticas que puedan ser las piezas que firma esta empresa audiovisual, su intención final siempre es invitar al combate directo. Mientras Artigas se queda frente a la pantalla montar imágenes, salimos con Xapo al patio de la oficina.

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¿De qué os conocéis Xavier Artigas y tú?

Nos conocimos en el 15M. Coincidimos en la comisión audiovisual, una de las muchas que se formó en la plaza de Catalunya. Cuando salimos de allí, un grupo de unas 15 personas continuamos tres años haciendo vídeos sobre manifestaciones, luchas… Xavi y yo nos empezamos a especializar en el tema antirrepresivo y el vídeo de Ester Quintana fue una prueba de viralización de un asunto silenciado desde hacía años. Diez personas habían perdido el ojo por balas de goma antes de Ester e intentamos romper el cerco mediático.

Entonces, esta intención de romper el cerco mediático no nace alrededor de ‘Ciutat morta’ sino que es un objetivo ya anterior.

Es una de las semillas del 15M. El 15M tuvo muchos defectos, pero una de sus virtudes fue descodificar el mensaje político. Venimos de movimientos sociales en los que el mensaje es solo para los convencidos y uno de los objetivos de Metromuster es decodificar los mensajes activistas, traducirlos al mainstream: no hablar de lucha de clases, de anarquismo, de comunismo… Hacerlo más incluyente para que la gente se pueda sentir identificada.

El 15M tuvo muchos defectos, pero una de sus virtudes fue descodificar el mensaje político

Hicimos unos vídeos de la cacerolada que hubo durante varias semanas delante del edificio de La Caixa, en la Diagonal, y empezamos a investigar cómo hacer llegar mensajes radicales mediante códigos que todo el mundo entiende y no con canciones de La Polla Records como los típicos vídeos de manifestaciones que son muy identitarios, muy de autoconsumo, muy de reafirmación, pero que no convencen a nadie nuevo. Colectivos audiovisuales de Barcelona que hacía tiempo que se dedicaban a esto nos echaban en cara que utilizáramos músicas de ‘El señor de los anillos’ en los vídeos de La Caixa, pero esa música y lo que representaba Mordor es cultura popular.

Por lo tanto, antes de empezar el rodaje de “Ciutat morta”, ya os planteáis no sólo qué queréis explicar sino también la forma de mostrarlo.

Desde 2006, cuando empieza el caso 4F, vimos que había mucho material por la red. Sobre todo, entrevistas con Rodri (Rodrigo Lanza). Estas campañas hicieron una gran labor, recogieron más de 20.000 euros, aglutinaron un montón de gente que hizo comunidad y estaban muy bien hechas, pero no tenían una voluntad de salir a la luz pública. Estaban muy codificadas a nivel comunicativo. Era un trabajo hacia dentro, pero nivel de márketing, entendiendo como márketing mostrar a la sociedad algo que está pasando, eso no vendía. Nadie podía empatizar con eso. Había que ir por otro lado.

¡Hablas casi como un publicista!

Sabíamos que no teníamos los medios a nuestro favor y a partir del 15M aprendimos que las redes sociales son nuestra arma para romper el cerco mediático

Sabíamos que no teníamos los medios a nuestro favor y a partir del 15M aprendimos que las redes sociales son nuestra arma para romper el cerco mediático. En el caso de Ester Quintana, se rompió a través de las redes cuando el vídeo tuvo 250.000 visitas en dos días y los medios grandes no tuvieron más remedio que hablar de ello. Empieza El Periódico un jueves por la noche y al día siguiente ya estaba Antena 3, La Vanguardia… TV3 fue el último, pero también acabó hablando. Ya no podían esconder esa realidad.

Además del qué y el cómo, detectáis desde el primer momento que otro asunto clave será cómo romper el cerco mediático. Veis los medios de comunicación como un muro, un enemigo a sortear.

Sí, pero no somos tan listos como para prever todo lo que ha pasado. Queríamos llegar a TV3, pero nunca lo creímos posible. La apuesta era hacer un documental abierto y descodificado, que pudiese entender todo el mundo y que impresionase, pero nunca pensamos que llegaríamos hasta aquí.

Pues vamos por partes. El 8 de junio de 2013 estrenáis ‘4F, ni oblit ni perdó’ ocupando el abandonado Palacio del Cinema de Via Laietana. ¿Era una estrategia para que los medios no tuvieran más remedio que informar de ese estreno? ¡Hasta el 3/24 se hizo eco esa misma noche!

no hay espacios culturales en Barcelona que puedan hacer de altavoz de propuestas como las nuestras

Sí, sí. Había la opción de alquilar una sala como el Verdi y pagar 400 pavos o hacerlo en un sitio afín como el Rai donde solo caben cien personas. Con la expectativa que había generado el documental, decidimos que había que hacer mucho ruido con el estreno y nos preguntamos cómo lo podíamos conseguir llegando hasta el límite de la legalidad… o un poquito más allá.

Un poquito sí, ¿no?

Sí, ocupar un cine es ir un poco más allá… Decidimos ocuparlo por dos razones. Una es política: no hay espacios culturales en Barcelona que puedan hacer de altavoz de propuestas como las nuestras. Nosotros no podíamos ir al CCCB a proponer que estrenasen esta película. Y la segunda era cruzar esa línea roja de la legalidad para provocar la noticia. Sabíamos que ningún medio se haría eco de la película como no se habían hecho eco del caso 4F los siete años anteriores. Planear la ocupación nos llevó un mes. Fue como planear un atraco. Hablamos con los mejores ocupas que hacen escalada. Pasaron una noche en una azotea cuatro edificios más allá, esperaron a que los vecinos estuvieran durmiendo, entraron por lo alto del edificio…

En vez de contratar a una empresa especializada en organizar eventos, buscasteis a los Hombres de Harrelson del movimiento okupa.

Exacto. Además, hicimos partícipe a todos los movimientos de izquierda que creíamos que debían participar. Los yayoflautas nos acompañaron haciendo un cordón y cortando la Via Laietana, había técnicos de sonido metidos en movimientos sociales, técnicos de vídeo, acomodadores de cine… Hubo 40 personas trabajando en la ocupación. Y todos los movimientos sociales: desde los postmodernos hasta los ocupas, yayoflautas, 15M…

Y filmasteis ese recorrido, la ocupación y el pase en el Cinema Patricia Heras. Aunque, teóricamente, la película ya estaba acabada, ¿no?

Sí. Poner ese principio a la película se nos ocurrió tras ocupar el cine.

Cuando la presentasteis en el CCCB dentro del festival L’Alternativa, en febrero de 2014, Artigas hizo un breve parlamento que hoy suena a profecía. Dijo algo como: “Con este documental queríamos reventar la marca Barcelona y nos hace mucha ilusión presentarlo en el CCCB porque es una manera de empezar a reventarla desde dentro”. Fue un aviso muy claro de que no queríais mover la película por los márgenes del sistema sino meteros directamente en la boca del lobo.

Este caso tiene que conocerlo todo el mundo y no podemos cerrarnos en nuestros guetos a convencer a los ya convencidos

Ahí pasan dos cosas. Cuatro meses antes hicimos una presentación en Gasteiz. La montaba Hala Bedi, una radio libre que funciona hace 30 años. Alquilaron el cine Florida, el más grande y cómodo de Gasteiz, con un sonido brutal, y en el coloquio alguien preguntó: “Teniendo sitios autogestionados, ¿por qué estamos aquí viendo esto?”. Nuestra respuesta fue que tenemos que ocupar todos los espacios. Nuestra vocación es de hegemonía. Este caso tiene que conocerlo todo el mundo y no podemos cerrarnos en nuestros guetos a convencer a los ya convencidos. Si creemos que estamos contando la verdad, deberíamos ocupar todos los cines y televisiones. Y por eso desde el principio la idea era ocupar el CCCB, el Macba, el Reina Sofía…

La otra cosa que pasa es que cuando estrenamos la peli en el CCCB aún se llamaba ‘4F, ni oblit ni perdó’, aunque el título de ‘Ciutat morta’ ya estaba pensado. Ya nos habían seleccionado para el Festival de Málaga y sabíamos que si había rastro en internet de que la película había sido estrenada no nos querrían. Pero cuando llegamos a Málaga llevábamos casi un año presentando la película en multitud de sitios como ‘4F, ni oblit ni perdó’.

De ese día me llamó la atención que no considerabais vuestra presencia en el CCCB como una recompensa final al proyecto, sino como el principio de un camino mucho más largo de asalto al poder. Veníais a decir que esto no había hecho más que empezar. Y, desde luego, así sería.

Siempre ha habido esa sensación. Cuando nos seleccionan en el festival de Málaga nos llevamos una sorpresa brutal. Competíamos con una peli catalana, “Els nens salvatges”, que tenía un presupuesto de 800.000 euros. Una semana después nos llamaron y nos dijeron que habíamos ganado. Todo iba escalando y la sensación era siempre de que todo era solo un paso más.

¿A qué atribuís ese interés creciente por la película?

Siempre explicamos que esta película aparece cuando ya hay un clima. Esta película no rompe nada, sino que todo se está rompiendo ya desde antes. Casos como el de Ester Quintana o el de Juan Andrés Benítez fueron muy graves y todo el 15M puso en jaque a la versión oficial, a lo que los medios nos explicaban. Hay un clima de desconfianza cuando se estrena la película y tiene la suerte de adentrarse por las grietas de esta desconfianza.

Mucha gente destaca su factura estética. A mí me hace pensar cómo, en vuestro caso, esa estética cuidada es en sí misma un arma política, una llave que sabéis que os permitirá llegar a ciertos públicos, certámenes cinematográficos e instituciones que, de entrada, serían poco permeables a este documental. Vuestra voluntad estética no busca el galardón artístico sino hacer de palanca para levantar las alcantarillas.

Siempre explicamos que esta película aparece cuando ya hay un clima. Esta película no rompe nada, sino que todo se está rompiendo ya desde antes

Analizando trabajos que habíamos visto en los movimientos sociales nos dábamos cuenta de que había muy poco cuidado por la estética. Una de las críticas que nos hacían respecto a los vídeos del 15M es que parecían anuncios de televisión. Y nosotros decíamos: si eso convence, ¿por qué no utilizarlo? A Xavi y a mi nos gusta mucho el cine y queríamos sacar ‘Ciutat morta’ del género documental. ‘Ciutat morta’ no es un reportaje periodístico puro y duro; es una película porque utiliza lenguaje cinematográfico. El cine atraviesa y conmueve y queríamos conseguir eso. Está hecha con rigor, pero utiliza un lenguaje cinematográfico que te va llevando adelante.

¡Tan adelante que ganáis el premio al mejor documental en el Festival de Málaga! Paralelamente a los estrenos más sonados en el CCCB, en Málaga o en el festival MiradasDoc de Tenerife, hay otro intenso trabajo, menos vistoso, de exhibir la cinta en centros cívicos y casales.

Con la campaña de crowdfunding que hicimos al principio, y que ya entendíamos más como una manera de crear comunidad y no tanto como una manera de recoger dinero, el festival había generado mucha expectativa. Había necesidad en estos centros sociales de ver esa película y mostrarla. Y éramos conscientes de que no solo teníamos que enviar la película sino que había que ir a presentarla y explicar que no solo estábamos contando un caso sino que el sistema funciona así. La película tenía que ir acompañada de una exposición, de un debate, de una puesta en comunidad.

No hemos podido estar en todas las presentaciones, pero en dos terceras partes, sí. Calculamos que hemos hecho entre 250 y 300 presentaciones en persona. Antes de pasarse por TV3, la habían visto unas 15.000 personas.

En el Casal de Font d’en Fargues, en el Guinardó, la presentasteis en noviembre de 2014 y aunque desde entonces han programado decenas de actividades más, el cartel de “Ciutat morta” es el único que aún está expuesto en la calle. Es obvio que allí el pase dejó huella. ¡Huella real!

El cine atraviesa y conmueve y queríamos conseguir eso

En aquella presentación hubo unas 80 ó 90 personas y estaban muy entusiasmados. Fue una casualidad que la pasáramos allí. Necesitábamos editar un blu-ray con subtítulos para presentar la película en el festival de Toulousse y yo hice un tuit a la desesperada: “¿Alguien nos puede ayudar?”. Un tío se ofreció gratis, fui a su estudio y a cambio me propuso que pasáramos la peli en el Casal de Font d’en Fargues.

Ahí, ahí, tejiendo… Volviendo al tema del cerco mediático, ¿por qué crees que la película se acabó colando por las secciones de cultura y no por las de sociedad y sucesos?

La escuela de documental de Barcelona es más de mirar hacia dentro, de hablar desde un mismo… Y nosotros rompemos con eso. Desde Joaquim Jordà no hay un cine activista que denuncie lo que nosotros denunciamos.

Sabíamos que por las secciones de sucesos no íbamos a entrar, pero que por las de cultura habría una brecha. Y después de ganar en el festival de Málaga aparecieron dos artículos muy buenos: uno en El País y otro en El Punt Avui. Uno se acaba preguntando por qué esto no se está pasando cada día en los cines. Por las secciones de cultura empezamos a romper el cerco y más gente de fuera de nuestra comunidad supo que esta película existía.

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A menudo el arte político queda cómodamente varado en el ámbito cultural, sin trascender al ámbito político. Diría incluso que los autores (del disco o de la película) ya se dan por satisfechos. En vuestro caso no es así y me temo que si habéis trascendido lo artístico es porque esa intención estaba en la raíz misma de un plan en el que la película solo es una pieza más del mecanismo para romper el cerco político-mediático.

¡Hemos sido muy cansinos! Hay una convicción política detrás y una responsabilidad porque ahora somos los representantes del colectivo Desmontaje 4F. Nos han delegado su representación. Cuando presentas una película tuya artística sin más, ¿cuánto tiempo aguantas empujándola?

¿Ganar en Málaga os hace sentiros legitimados para empezar a dar la paliza a TV3 y trolearles exigiendo que proyectasen el documental?

Desde Joaquim Jordà no hay un cine activista que denuncie lo que nosotros denunciamos

Sí, porque si un catalán se va a Japón a vender sombrillas de daikiri sale en el ‘Telenotícies’ y pensábamos que ganando en el festival de cine español más importante debíamos tener un espacio. Pero nos legitima también porque en Málaga y en el festival MiradasDoc, que fue en noviembre de 2013, nos dimos cuenta de que la película tenía aún más impacto fuera de nuestros círculos que dentro. Nunca la habíamos expuesto en un lugar en el que la gente no conociera el caso y ahí vimos que la gente salía muy cabreada. En Málaga vimos que la película funcionaba como para presionar a TV3.

Cuando nos dieron el premio en Málaga nos fuimos a celebrarlo a La Casa Invisible. Yo volví el domingo a las nueve de la mañana porque tenía una entrega de mi curro. Esa noche no dormí, cogí el avión con un pedo importante y se me ocurrió por mi cuenta y riesgo hacer un tuit a TV3 diciéndole que habíamos ganado en Málaga y que les ofrecíamos que pasaran la película gratis. Luego borramos ese tuit porque no había consenso, pero al cabo del tiempo nos enteramos de que había causado bastante asombro en TV3. Su asombro era que la ofreciésemos gratis, aunque luego lo que cobramos por el pase fueron tres mil euros, que tampoco es nada.

¿Cómo reaccionaron los medios cuando ganasteis en Málaga?

El sábado se dieron a conocer los premios y al día siguiente ‘El Periódico de Catalunya’ dedicó una página entera a ‘10.000 quilómetros’, la película que ganó en la categoría de ficción, pero nosotros no aparecíamos. No existía ese premio. Aunque no nos gustan las conspiranoias, ahí nos dimos cuenta de que había una orden de algún sitio.

Me cuesta creer que llegue este tipo de órdenes en fin de semana, pero bueno. En cualquier caso, el desinterés general de los medios os da a entender que haber ganado en Málaga no significa nada y que conseguir que TV3 emita el documental os llevará tiempo y esfuerzo.

En 2012, habíamos ido a TV3 y les presentamos un proyecto que se llamaba ‘Poeta morta’. Sabíamos que con un título como ‘4F’ o ‘Ciutat morta’ no iban a aceptarlo, pero que si se centraba en la historia de Patri colaría. Al cabo de una semana nos dijeron que no aceptaban coproducir el proyecto.

No tenemos medios, pero sí que tenemos comunidad y eso nos hace fuertes

El día del estreno en el cine un currante del departamento de documentales de TV3 le pidió a Xavi una copia. Al cabo de una semana nos dijo que no la pasarían. El comité de TV3 había decidido que era una visión parcial.

Pero los dos artículos en El País y en El Punt/Avui aparecieron con muy pocos días de diferencia, los dos hablaban muy bien de la película y nos dio un subidón. Recuerdo que estaba en Paral.lel, compré El Punt/Avui y me saltaron las lágrimas. Ahí mismo hice un tuit desde la cuenta de ‘Ciutat morta’ diciendo que aparecíamos en las secciones de cultura de los periódicos y preguntaba directamente a TV3 por qué no se habían puesto en contacto con nosotros para pasar la peli. Al cabo de poco recibimos una respuesta de TV3 por tuiter, en abierto, diciendo que ‘Ciutat morta’, ganadora del festival de Málaga, se proyectaría en TV3 antes de final de año.

¡TV3 nunca contesta a nadie! Estuve mirando si era un fake… Ya había cierta presión en la red y ya se empezaba a hablar de censura. En TV3, estuvieron unos días investigando y gente de dentro nos dijo que no sabían quién había escrito la respuesta. Nadie sabía de dónde había salido ese tuit.

Y con el subidón vais invitados al Festival de San Sebastián y hacéis unas vallas gigantes anunciando la película con la cara de Joan Clos.

No tenemos medios, pero sí que tenemos comunidad y eso nos hace fuertes. Nunca se nos habría ocurrido hacer una valla publicitaria en el festival de San Sebastián, pero llegamos al Teatro Victoria Eugenia un día de sol, nos encontramos la alfombra roja, la calle cortada, había una valla anunciando otra película, le hicimos la foto y al momento pensamos: ‘Photoshop, ¿no? ¡Y ponemos nuestra película!’. Tenemos un colega trol de estos de tuiter y a los cinco minutos teníamos la imagen. Ahí sí planeamos que la imagen no podía salir de nosotros, así que gente afín en Donosti, como si pasase por allí, hizo un tuit en plan: ‘Hostia, acabo de ver esto!’. Y el tuit corrió.

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¡Yo me lo tragué!

Lo que nos enseñó eso es que, en realidad, aquello pasó. La valla nunca estuvo allí, pero trascendió tanto como si hubiese estado. Estas estrategias vienen siempre de la guerrilla de la comunicación. Se trata de hackear la realidad para llevarla a tu terreno y sortear el cerco mediático.

Presentar la película en San Sebastián acentuaría más la sensación de que TV3 tendría que emitir tarde o temprano “Ciutat morta”, ¿no?

Y TV3 volvió a hacer lo mismo: contestar a un montón de gente con un tuit modelo que decía que a finales de 2014 se emitiría la película

Allí hubo momentos bastante críticos. Se le empezó a dar mucho bombo a ‘10.000 quilómetros’, que también estaba en una sección paralela que no competía, y a un par de películas más. Y a nosotros no nos mencionaban. TV3 tenía varios corresponsales. Estaban Àlex Gorina, Jaume Figueres y una unidad móvil de Catalunya Ràdio. Pero no nos sacaban en ningún sitio.

Lanzamos un par de tuits a TV3 con mala intención y la red se incendió. Y TV3 volvió a hacer lo mismo: contestar a un montón de gente con un tuit modelo que decía que a finales de 2014 se emitiría la película. ¡Pero nadie se había puesto en contacto con nosotros! No nos llegaba un email, una carta o una llamada de teléfono. Pocos días más tarde descubrieron quién había hecho esos tuits desde TV3. Era Jordi Serra, el jefe de programación de TV3. Nos dieron su teléfono y empezamos a hablar directamente con él.

¿Él era también quien había contestado aquel tuit tuyo desde Málaga?

Sí. Lo primero que nos dijo es que en TV3 estaban interesados en pasar la película, pero que tuviéramos en cuenta que era una película muy incómoda, que venía el 9N, que la película dejaba mal a algún partido político, que luego vendrían unas plebiscitarias y que todo era un poco complicado.

Fueron pasando los días, llamábamos cada semana a TV3 y todo eran largas. La última vez que hablamos con él, ya en noviembre, fue para decirnos que lo sentía mucho, que se acercaban las elecciones municipales y que igual habría que volver a hablar en verano de 2015. Nos sentimos súper engañados porque, además, habíamos dejado de lado unas negociaciones con Canal Plus, que estaban interesados en la película y ofrecían más dinero. Pero nosotros creíamos que tenía que verse en una televisión pública.

¿Por qué?

Era hacerles contar otra versión de algo que habían explicado mucho entre 2006 y 2010.

Porque la pagamos todos y porque TV3 había sido especialmente cómplice en el silencio del caso 4F. Para nosotros era una doble victoria pasarla ahí. Era hacerles contar otra versión de algo que habían explicado mucho entre 2006 y 2010. Y porque un documental que ha ganado en Málaga tiene que tener cabida en la televisión pública porque es un medio que nos pertenece. Porque el derecho a la información es un derecho básico y tras haber dado las versiones policiales, judiciales y políticas del caso 4F había que conocer la otra versión de los hechos. Somos muy de redes sociales, pero también somos conscientes de que la televisión aún tiene muchísima fuerza y lo que aparece en televisión es verdad. Es un arma política muy fuerte. Para la difusión final del documental, la televisión era el arma final.

Además, teníamos el compromiso de liberar la película el 4 de febrero de 2015 y si se liberaba en internet TV3 ya tendría la excusa perfecta para no pasarla. Seguimos haciendo presión por la red, pero ya habíamos tirado un poco la toalla. Vimos que habíamos llegado a un techo, a un despacho del que no podíamos pasar. Y entonces fue David Fernández quien nos llamó.

Yo pensé que, igual que consideráis que TV3 es la televisión de todos, habíais echado mano de un diputado, otro servidor público, para explicarle la situación y que mediase por vosotros en el Parlament.

No. Tenemos amistad con él, pero fue iniciativa suya. Nos dijo que la semana siguiente había una comisión de control de la CCMA, que como CUP podía hacer dos preguntas a TV3 y que habían pensado que una fuera sobre ‘Ciutat morta’. El día de la comparecencia pensamos: por mucho que pregunte David, si el director de TV3, Eugeni Sallent, dice ‘estamos en contacto con ellos y en verano de 2015 volvemos a hablar’ ya estará todo perdido. Estábamos muy contentos, pero lo veíamos como un último gesto.

Nuestra sorpresa vino cuando el director de TV3 negó que hubiésemos estado en contacto con TV3

Nuestra sorpresa vino cuando el director de TV3 negó que hubiésemos estado en contacto con TV3. Fue alucinante. Eso fue un viernes por la mañana y teníamos una presentación por la tarde en Tarragona. Mientras viajábamos en coche escribimos un comunicado donde decíamos que el lunes publicaríamos un vídeo con las pruebas documentales: una serie de emails intercambiados con TV3 desde octubre. El lunes por la mañana Xavi tenía un montón de llamadas perdidas en el móvil. Eran de Jordi Serra. Cuando contactaron, lo primero que le dijo Jordi Serra fue: ‘¿Podemos hablar en confianza? No estarás grabando la llamada, ¿no?’. Llevaban un buen nivel de paranoia. Nos preguntó si íbamos a lanzar ese vídeo y le dijimos que sí. De hecho, mientras Xavi estaba con la llamada yo lo estaba montando. Nos pidió que no lo lanzásemos en 24 horas y que en ese tiempo tendríamos un compromiso de emisión por parte de TV3. Le dijimos que no nos fiábamos, que no íbamos a esperar 24 horas, que ya habíamos aguantado bastantes mentiras. En media hora teníamos un compromiso escrito de TV3 diciendo que la película se proyectaría en menos de un mes y medio. Le dimos como fecha límite finales de enero y se pasó el día 17.

Todo esto desmiente un par de teorías. La primera, que los políticos son más inteligentes que la gente de la calle. ¡Esa mentira del director de TV3 en el Parlament facilitó que al final la película se proyectase!

Sinceramente, y aunque confío cero en el director de TV3 porque es un cargo político, cuando vi la respuesta de Eugeni Sallent en el Parlament y cómo reaccionó cuando David Fernández le enseñó el tuit en el que TV3 se había comprometido a pasar la película, ese tío no tenía ni idea.

De acuerdo, pero lo que sí desmiente es el famoso refrán “las cosas de palacio van despacio”. En media hora teníais un compromiso escrito.

Sí, porque ya no solo eran las excusas de las elecciones sino que en algún momento también nos habían puesto como excusa que no había espacio en la parrilla cuando sabíamos que Àlex Gorina hacía tiempo que tenía un espacio reservado para nosotros en cuanto le dijésemos que sí.

Llega el 17 de enero y sale el asunto de los cinco minutos censurados.

La última carta que jugamos para crear el clima de ‘hay que ver esta peli’ fue la de la censura. En realidad, hacía ya un mes que recibimos una carta del abogado de Víctor Gibanel que nos pedía 90.000 euros por haber puesto a su cliente en la película. Había ya unas medidas cautelares por las que no podíamos emitir el documental, lo cual nos puso muy nerviosos porque estábamos ultimando la negociación con TV3. Teníamos que decidir en dos días qué versión mandábamos a TV3. Para salvar la emisión, aunque la jueza sólo dijo que había que quitar unos 15 segundos, quitamos cinco minutos porque si no no se entendía la película. Pero no dijimos nada.

¿No dijisteis nada a TV3?

Allí nos enteramos de que la película había tenido un 20% de share en Canal 33. Ahí se rompió algo. Esa noche rompimos el cerco mediático

Sí, a TV3 le dijimos que había un cambio en la película porque ellos también habían recibido la denuncia, pero durante ese mes no dijimos nada a nadie, con el peligro que corríamos ante los movimientos sociales de haber cedido a las presiones políticas para retirar una parte del documental. Y al abogado de Gibanel le hicimos creer que TV3 tenía dos copias: una íntegra y otra en la que hay cortados los cinco minutos en los que aparece su cliente. Le dijimos: ‘vamos a firmar un acuerdo en el que tú retiras la denuncia y te comprometes a no denunciarnos nunca más y nosotros pasamos la película sin los cinco minutos’. El día anterior a la emisión, el viernes, Xavi fue a los juzgados y firmaron un acuerdo. Y el sábado, a través de LaDirecta, anunciamos que había cinco minutos de censura. Alguien, y no fuimos nosotros, al poco de salir la noticia colgó esos cinco minutos censurados en internet. Debe ser uno de los tráilers más vistos de la historia del cine documental porque tuvo 400.000 visitas horas antes de la emisión por TV3.

Tras emitir ‘Ciutat morta’ en TV3, ¿cambia la actitud de los medios?

Totalmente. El domingo por la mañana nos llaman de RAC1 y nos entrevistan. Allí nos enteramos de que la película había tenido un 20% de share en Canal 33. Ahí se rompió algo. Esa noche rompimos el cerco mediático.

¡Lo rompió TV3!

Es como la profecía cumplida. Si TV3 hubiese pasado el documental el 8 de junio de 2013, cuando ocupamos el cine, no lo hubiese visto casi nadie.

Claro, faltaba toda la campaña de troleo sensibilizador. Pero aquí ya se cumple lo que dijisteis en el CCCB: esa amenaza de empezar a romper la ‘marca Barcelona’ desde dentro. No se ha roto desde Canal Plus o Estrasburgo, sino desde el Parlament, desde ‘La Nostra’, y con la complicidad de personas de la vida política y de medios de comunicación.

… y de mucha más gente anónima. Ha habido muchos golpes en las mesas de TV3 por no pasar la película. Y de mucha gente del CCCB, del Macba, del Reina Sofía, del Festival de Málaga o del de San Sebastián; gente comprometida que creía que aquello había que llevarlo más allá.

Está bien explicitar que habéis tenido aliados ocultos en TV3, en el ICUB… Si existen grietas en el sistema es, también, porque estas redes subterráneas de complicidades también existen y están creciendo.

Se nos acercan a explicarnos historias que no tienen otra forma de denunciar por culpa del corporativismo

Y también podríamos hablar de los contactos con policías que estamos teniendo desde entonces. El sistema es tan imperfecto que no permite que agentes de policía que ven cosas que, como policías, tendrían el deber de denunciar y perseguir, puedan hacerlo. Se nos acercan a explicarnos historias que no tienen otra forma de denunciar por culpa del corporativismo.

Llevo una hora mareándote para, en realidad, preguntarte únicamente esto: ¿el arte político pierde buena parte de su capacidad transformadora si se queda solo en obra artística, si no hay acciones para apoyar y encaminar esa obra hasta el público, los medios y las instituciones? Si hubieseis hecho un documental, lo proyectáis y os volvéis a la oficina a filmar otro, ¿qué hubiese pasado con ‘Ciutat morta’ y el 4F? ¡Nada!

Por supuesto. No puedes dejar la película ahí y que se entienda como se entienda o como la gente la quiera entender. Hemos hecho nuestra la frase de Godard de “no hacemos cine político sino que hacemos política con el cine”. El objetivo final no es hacer la película, sino que la película nos lleve a otra situación política. ‘Ciutat morta’ ha transformado el caso 4F; por lo tanto, ‘Ciutat morta’ es una herramienta transformadora de la realidad.

Lo que ha hecho el sistema cerrando filas es deslegitimarse aún más. Y esa grieta es ahora aún más grande. Creemos que la función de esta película, más que reabrir el caso y revisar las penas, era que ahora en las facultades de comunicación y de derecho se esté debatiendo sobre la película o que en el Hospital del Mar haya asambleas de trabajadores para establecer protocolos al margen del hospital y que esto no vuelva a pasar. Para nosotros, esto es lo importante. Esto trasciende más allá de que el sistema reconozca que ha tenido un fallo, reabra el caso 4F, lo cierre y todos contentos.

La historia de “Ciutat morta” tampoco acabó tras su emisión en TV3. La guinda, por ahora, es la concesión del Premi Ciutat de Barcelona.

Àlex Gorina era miembro del jurado y nos propuso para el premio. Pero si ya nos parecía difícil ganar en Málaga, ir a San Sebastián o pasar la película en TV3, nos parecía absurdo pensar que podíamos estar ahí.

Y ganar os permite seguir practicando la guerrilla de comunicación.

El objetivo final no es hacer la película, sino que la película nos lleve a otra situación política

El Premi Ciutat de Barcelona nos puso en una situación muy incómoda. Al hacer política con el cine y no cine político, esa política la hacemos con una gran comunidad: el círculo de afectados por el caso 4F y otros círculos más amplios. Para el ayuntamiento hubiera sido muy cómodo que lo rechazáramos. Gente de confianza en el ICUB nos había dicho que la Guardia Urbana había expresado su malestar porque nos diesen el premio. Uno o dos días antes de la entrega hubo una manifestación de guardias urbanos en Barcelona que, encubiertamente, fue convocada por esta razón. Y sabemos que en un acto que hizo el ICUB, los urbanos estuvieron multando a los coches de la organización del ICUB como represalia por darnos el premio.

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Cerimònia d’entrega dels premis Ciutat de Barcelona. Gianluca Battista (Diagonal Periódico)

En otros tiempos hubiésemos dicho: rechazamos el premio porque no nos representa la institución y no creemos en este tipo de circo. Pero éramos conscientes de que teníamos a la opinión pública de nuestra parte y de que el ayuntamiento estaba en una posición de debilidad. Y decidimos que recoger el premio era otra forma de hackear el sistema. La decisión fue recibir el dinero y explicar que serviría para hacer todo lo que el ayuntamiento no estaba haciendo: seguir investigando para destapar casos de abusos policiales y tortura. Y, además, lograr esa foto: la de dejar a Trias con la B.

¿Cómo lo conseguisteis?

La entrega de premios empezaba a las siete y llamamos diciendo que no llegaríamos un acto de protocolo que había a las seis. Nos retrasamos voluntariamente para no estar allí, pero la sorpresa fue que a las siete no empezó la entrega y nos metieron a todos en una sala. Vino Jaume Ciurana a felicitarnos y a darnos la mano y en ese momento vimos que entraba Xavier Trias con un fotógrafo detrás. Teníamos muy claro que no queríamos cederle ninguna foto. En descuido de protocolo, Xavi y yo nos escabullimos y nos escondimos en un pasillo. Nos encontró la persona de protocolo y nos dijo que Trias se quería hacer la foto con nosotros pero como luego había una cena de gala le dijimos: ‘Tranquila, en la cena ya haremos las fotos’.

Teníamos muy claro que no queríamos cederle ninguna foto

Sabíamos que era muy peligroso para nuestra comunidad mostrarnos dando la mano al alcalde. Lo que hicimos después fue muy improvisado. No sabíamos si iban a poner el vídeo de aceptación del premio antes o después de la entrega, pero cambiaron el protocolo. El vídeo lo grabamos una semana antes, así que ya sabían lo que íbamos a decir en nuestro discurso.

Siempre es así, ¿no? Los galardonados en los Premis Ciutat de Barcelona tienen que presentar su discurso días antes para que no aparezca nadie con un parlamento demasiado crítico con el ayuntamiento.

Sí. Como el discurso ya estaba grabado en el vídeo, lo único que pudimos hacer allí fue el gesto de no recibir el premio. Esto lo decidimos una semana antes, aunque la forma de llevarlo a cabo la planeamos allí mismo cuando vimos cómo les entregaban los premios a las otras personas.

La reacción de Xavier Trias, diciendo que no teníais por qué hacerle ese feo si el premio lo concedía un jurado independiente, era una forma impecable de cuestionar su propia presencia entregando el premio. Tal vez el sector cultural y la sociedad, en general, debería preguntarse si quiere que los políticos sigan siendo los encargados de dar los premios.

Yo creo que debería desaparecer esa práctica. Solo es para hacerse la foto. Había una columna de Vicenç Villatoro en la que nos ponía a parir días antes. Decía que nuestra película no tenía que recibir el Premi Ciutat de Barcelona porque no había que mezclar cultura con política. Y lo decía él, que está puesto a dedo en el CCCB y que ha sido cargo de Convergència.

Al final, parece que eso tan aparentemente infranqueable que llamamos ‘el sistema’ no lo es tanto si un documental abre tantas grietas.

A veces creemos que todo forma parte de una conspiración súper bien pensada e inteligente que nos oprime y nos hemos dado cuenta de que en realidad hay una mezcla de todo

A veces creemos que todo forma parte de una conspiración súper bien pensada e inteligente que nos oprime y nos hemos dado cuenta de que en realidad hay una mezcla de todo. ¿Que algunos medios tenían órdenes de no hablar del 4F? Sí. ¿Pero que otros medios no tenían órdenes de no hablar y no han hablado porque los otros no hablaban? También. Hay una dejadez, un desinterés, una falta de recursos y un no querer meterte en problemas que te llevan a pensar que, en realidad, es más mediocridad que complot.

Muchos periodistas de sucesos tienen muy buen rollo con la policía porque les filtra muchísima información. Y, para ellos, publicar algo contra los intereses de esos policías puede hacer que estos les digan: ya no te pasaré más información. Es un rollo entre clientelismo, mediocridad y comodidad.

¿Cuándo acaba la historia de esta película?

No se ha acabado. Quedan muchas cosas por hacer. El 4F es una herida abierta y la película ‘Ciutat morta’ o lo que ha venido después de ella sigue. Muchas de las cosas que han sucedido no las hemos provocado nosotros. Y quién sabe si ahora tenemos un ayuntamiento de otro color y se destapan cosas que hay por allí en cajones. La historia del 4F aún está ahí.

 

Xavier Artigas hace un receso para fumar, se une a la conversación y aprovecha para explicar que él es el único proveedor habitual del departamento de fiestas del ICUB que se han quitado de encima. “El argumento que dio Jaume Ciurana en la radio de que cambiar de proveedores es sano para la administración solo se da en mi caso”, aclara. Seguimos hablando de la función de “Ciutat morta” como palanca, de cómo ese trabajo de acompañar, arropar y defender la película en un entorno hostil ha sido una acción artística en sí misma. “Hay tantas dimensiones en esta historia… Al final, el documental es una pequeña parte. La obra es todo. ‘Ciutat morta’ es una performance y nos hemos ido abriendo camino poco a poco porque no hay un manual para esto”, teoriza Artigas. “Nosotros no tenemos la fórmula, pero es cierto que se puede incidir en la agenda mediática”, concluye Xapo.


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