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Quitadle la primera sílaba a coworking, por favor

Escrit el 12/02/2017 per Elena Fraj a la categoria Lo repartido luce más.
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En creyendo y deseando separar vida de trabajo como forma de utopía contemporánea, se hace necesario alejar casa de oficina. Y de esto que te vas a la búsqueda de lo que se dice una mesa con su silla, su estantería o cajonera y su wifi. Se aparecen principalmente dos opciones: el local compartido con más o menos gente conocida y el mundo coworking.

El primer formato escasea cada vez más debido a los precios inmobiliarios de ciudades como ésta, Barcelona, que sumado al tiempo de gestión (que si pagar el alquiler, los gastos, que la limpieza cómo lo hacemos, que si ahora se pira una a vivir unos meses fuera y hace falta que entre alguien… ) provoca que muchxs desistan de hacerse con infraestructuras laborales. Entonces tiras por la segunda opción, el coworking. El coworking te libera de responsabilidades de gestión y lo puedes mandar a espigar a la vía cuando quieras porque necesito respirar, descubrir el aire fresco y decir cada mañana que soy libre como el viento. La libertad entendida como la ausencia de responsabilidad, es cuanto menos, sospechosa.

Me he dado un paseo por las webs de los coworkings de moda. Me gustaría destacar su contenido literario el cual presenta ciertas características comunes, de tal modo que se podría afirmar la existencia de un subgénero de la rama del marketing creado al calor de las escuelas privadas de negocios un poquito wannabes. Recojo entrecomillados unos extractos de los textos de estas webs y a continuación adjunto breve valoración a vuelapluma.

Cierto coworking gentrificador sito en Sant Antoni market afirma ser “Una interpretación posmoderna de la oficina para los trabajadores nómadas que quieren trabajar en un espacio acogedor y estimulante, sin ataduras y con todas las comodidades.” Donde dice trabajadores nómadas, léase trabajadorxs inestables, donde dice sin ataduras, léase flexibles. Donde dice oficina postmoderna léase esto no es una oficina, no vayas a creer que estás en un espacio de trabajo, qué va! estás en un lugar que no parece que curras, un lugar chupis. Será que no queremos asociar esta actividad a la idea de trabajo normal a ver si va a resultar que eres un desgraciadx más. Mira, no, tú no. Tú especial.

Sin títuloPerlas que encontré en esta entrevista a los dueños de un coworking.

Y en las webs de otros coworkings encontramos cosas como: “El sitio idóneo para los trabajadores nómadas cansados de trabajar o estudiar desde casa o desde bares abarrotados y para todas las personas que buscan un lugar diferente para leer un libro tranquilamente, concentrarse o cambiar el mundo!” Pam! Changing the world. Quién no te dice a ti que el próximo Kropotkin está en un coworking escribiendo La conquista del pan. Bueno, La conquista del pan de espelta ecológica sin gluten a 10€ el kg.

“Si estás cansado de trabajar solo desde casa y te apetece compartir espacio con otros emprendedores, ¡apúntate al coworking!” Donde dice emprendedor dígase prinagadx que se da de alta de autónomos solo un trimestre porque no le da para pagar el año entero. “Podrás disponer de una oficina de diseño en el centro de Barcelona a un precio muy asequible.” De diseño, no te creas que es cualquier mierda. Aunque esas sillas vintage hacen pinta de que te van a dejar el culo plano.

“Somos un espacio para profesionales que quieren trabajar en un ambiente agradable, compartiendo su día a día y colaborando siempre que se pueda. Esto es coworking!” Aquí no dispongo de datos, pero pongo en duda el significado de compartir y de colaborar. No será que a pesar de encontrarse en el mismo espacio físico los coworkers están solxs frente a sus pantallas? Hay coworkings donde no tienes mesa fija, como para hacerte colega de alguien. Las relaciones posibles se parecen más a la acción de coger el metro cada día a la misma hora donde sueles cruzarte con las mismas personas, que a otra cosa. El fenómeno está yendo más allá, también existen hoteles con coworkings. Tu mejor opción para no crear vínculos emocionales con otros seres humanos si eres un poquito sociópata.

“Para vosotros hemos creado espacios donde trabajar, conectar, colaborar, desarrollarse, compartir y convivir con una comunidad profesional. El resultado es el crecimiento mutuo y éxito compartido gracias a las colaboraciones impulsadas por nuestro equipo de community builders.” Cuando pensabas que ya no podían crearse más neologismos llegan… los community builders! Arrea. Por otro lado nótese el uso y abuso de palabras tan delicadas como compartir, convivir y colaborar utilizadas aquí como se les ha cantado de l’entrepreneur.

La idea de compartir se ha mercantilizado, el sharing economy consiste en aprovecharse de las consecuencias de la explotación del territorio de las grandes ciudades. Los precios suben y así las casas se fragmentan en habitaciones compartidas y los espacios de trabajo se dividen en mesas con wifi. Hasta los apuntes de clase ya no se comparten por solidaridad. Si antes se compartía por deseo y altruismo, compartir donava gustet, ahora se comparte porque no hay otro remedio y bajo las condiciones que otros ponen, aquellos capaces de aprovecharse de la necesidad ajena.

A ver si es que los coworkings surgen porque el trabajo es flexible, precario y cada unx hace lo que puede y no lo que quiere. Me pregunto si entre lxs trabajadorxs nómadas digitales hay solidaridad y apoyo mutuo o al coworker habría que irle quitando la sílaba –co. Nos imaginamos una huelga como la de la Canadenca fraguándose en los coworkings? Igual sí, y lo único que pasa es que soy muy de odiar. Por de pronto se me ocurre que, por un lado, hay unos cuantos locales en el centro de la ciudad embargados por bancos y, por otro, que hay muchos freelancers que no les llega ni para la tinta de la impresora. Oficinas sin autónomxs, autónomxs sin oficinas. Sí, amijis, hablo de okupar para trabajar, como hiciera el movimiento de la autonomia operaia, solo que ahora sería un movimiento de autónomos, pero del régimen de autónomos.


Una resposta

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  1. Jaime says

    Decepcionantes palabras, antes de escribir algo sobre un tema deberías informarte algo más y en este tipo de espacios puedes experimentar de forma gratuita unos días, yo en tu lugar me daría una vuelta por los coworkings de tu ciudad y hablaría con los gestores, cambiaras de opinión



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