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No todo va a ser perder

Escrit el 21/07/2018 per Elena Fraj a la categoria Lo repartido luce más.
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No todo va a ser perder. Escribo para contar, sin preámbulos ni introducciones literarias al artículo, que hemos ganado. Lxs precarixs denunciamos a la Universitat de Barcelona y ahora hemos recibido respuesta: la sentencia nos da la razón. Pues eso, que hemos ganado a la UB. Toma.

El drama es más goloso para escribir titulares pero los mejores son aquellos que anuncian victorias. Tenemos detrás una larga colección de artículos y noticias sobre el declive de la universidad pública. Comencé a guardarlos hace algún tiempo y me cansé, menudo archivo, ahí sigue. Desde hace una década los intereses por boicotear la universidad pública han venido desde varios sectores y por varios motivos. Cuando ni nos había dado tiempo a explicar que no nos gustaba tal y como era esta institución, un proceso de neoliberalización, privatización y elitización arremetía contra ella. Se inició un clico de protestas contra el plan Bolonia y después otro bajo la cobertura del 15M y durante ambos aprovechamos para preguntarnos en esos espacios informales que se gestan en las movilizaciones, tan efímeros como hermosos y vibrantes, por la universidad que queríamos.

En 2011 emergió la PUDUP contagiada de la energía de las plazas, una plataforma que aglutinaba a las universidades públicas catalanas y que sacó a las calles a miles de estudiantes y trabajadorxs a la vez. En paralelo se organizó la Plataforma de Profesorxs Asociadxs, un colectivo cada vez más numeroso y precario en la UB que en aquel momento desbordó la Capella del Edificio Histórico (sí, hay una capilla cristiana en la UB) con cientos de profesorxs acuciando a preguntas a un rector (Dídac Ramírez) al micrófono que parecía un santo varón predicando que no había roto un plato en su vida. Un rector que respondía con un discurso tan vacío como humanista, a mi me importan las personas, afirmaba mientras que su brazo armado era un vicerrector (Manuel Viladevall) que nos decía que él no veía personas, él veía números. Humanismo y números regían el gobierno de la UB, hagan sus apuestas, quién ganaba? Nosotrxs desde luego no. Nosotrxs poníamos la carne y con nuestro sacrificio la universidad, obediente, conseguía limitar el gasto impuesto por la Generalitat.

Desde entonces ha habido, organizadas por diferentes colectivos, sindicatos y plataformas, concentraciones, manifestaciones y acciones creativas. Hemos celebrado, por ejemplo, una cena precaria a base de tuppers; hemos okupado y dormido en la puerta del rectorado hasta que los mossos nos han venido a despertar; hemos llevado calabazas en pleno verano a la Secretaría General d’Universitats por si no se habían dado cuenta del cero patatero que se habían ganado; hemos organizado un desfile de moda precaria en la plaza Universitat. En no pocas ocasiones nos hemos disfrazado con bolsas de basura que es una forma socorrida, barata y comunicativa que no deja lugar a dudas de que nuestros contratos son eso, una basura. Muy mal tiene que estar la cosa para acabar enfundada en una saco de plástico negro caminando a paso lento por la calzada del centro de la ciudad. De verdad que tenemos cosas mejores que hacer.

También hemos reflexionado para tratar de entender el por qué de la deriva de la universidad pública. Hemos tratado de analizar las causas y de establecer un marco mediante el que poder darnos una explicación a nosotrxs mismxs del maltrato recibido. No solo hemos protestado contra la explotación laboral o la subida de tasas para lxs estudiantes sino que nos hemos dedicado a pensar en todo ello, cuando esa labor no nos tocaba hacerla a nosotrxs. Cuando te joden así cuesta tanto de creer que te pones en la mente del otro en plan, por qué mierdas haces esto? Y, así, muchas cervezas post reunión las hemos dedicado a elucubrar diagnósticos. De esas han salido interpretaciones de todo tipo apoyadas en marcos teóricos diversos, materialistas y dialécticos basados en la lucha de clases, postcomunistas que identifican el conocimiento como una forma producción del capitalismo inmaterial, otros donde economía y conocimiento tomaban nuevas formas de relación… todo para acabar identificando unos mismos hechos. Todo para acabar ganando a partir de un dato tangible y cuantificable, una prueba empírica que estaba ahí desde el inicio, modesta ella, sin ansias de ser teoría ni nada. La jueza no necesitó de conceptualizaciones críticas sobre el trabajo en la era del postcapitalismo para darse cuenta de lo jodidxs que estábamos.

La pruebecilla empírica la encontró la Plataforma de Profesorxs Asociadxs y con ella y través del sindicato CGT se interpuso un conflicto colectivo que después de un año se ha resuelto a nuestro favor. Se trata de la herramienta que tiene la UB para controlar y cuantificar las horas de trabajo. El llamado PDA (Plan de Dedicació Acadèmica) es el sistema de cómputo de las horas dedicadas a la docencia, la investigación y la gestión que realizamos el profesorado. La prueba consistió en basar la denuncia en informes de PDA que elabora la propia universidad. Adjuntamos informes de profesorxs a tiempo completo y de profesorxs asociadxs que imparten las mismas asignaturas a los mismos grupos. En estos documentos se puede comprobar cómo a un profesor con un contrato digno que imparte la misma asignatura y al mismo grupo que un profesxr precarix se le contabilizan más horas de trabajo debido a un factor multiplicador: cuántos más estudiantes más horas de trabajo implica para todxs lxs profesorxs… menos para lxs asociadxs. El PDA recoge también cómo las tareas de gestión e investigación se le reconoce a unx sí y al otrx no. De ahí se deriva que al profesorado precario no se le está cuantificando todo el trabajo y por tanto tampoco se le está pagando por todo lo que hace. La sentencia reconoce que el profesorado asociado tenemos derecho a que nuestro trabajo sea reconocido de la misma manera que la del profesorado a tiempo completo y a que el producto resultante de este reconocimiento sea computado a efectos de jornada laboral y de retribución. (Es un asunto independiente de la categoría laboral, según categorías hay sueldos diferentes pero no hay cantidades diferentes de horas trabajadas, me explico, no?)

La sentencia estipula que la UB ha de reconocer inmediatamente el cómputo de horas de la misma manera que al resto de profesorado y por tanto ha de reconocer que realizan jornada completa y retribuir así todas esas horas, que incluyen además las de gestión e investigación en muchos casos. De ahí nosotrxs interpretamos que de forma automática (eso ya no lo estipula la sentencia) esas condiciones no pueden recogerse en la figura de asociadx porque no está preparada para ello. Un contrato de asociadx siempre es jornada parcial y no contempla tareas de gestión ni de investigación. Así que nuestra propuesta es exigir a la UB que cambie las contrataciones por otras figuras laborales que reconozcan las horas reales trabajadas y que recoja la actividad académica y de investigación en los casos que éstas se den (hay profesorado que no realiza investigación pero tiene derecho a que la docencia se le cuantifique correctamente). Queremos que se nos reconozca que somos profesorxs normales, profesorxs de verdad. Ahora la UB tiene la oportunidad de recurrir, pero por lo que parece no tiene muchas posibilidades de ganar. Si ese recurso no es admitido la sentencia será firme. De hecho, cuánto más tiempo pase hasta que sea firme más deuda con efecto retroactivo irá acumulando. 2.800 asociadxs a los que se les debe un 70% del sueldo actual (recordemos que el sueldo máximo es de 540 €) de un año al menos… echad cuentas, que yo soy de arte.

En conclusión, la herramienta que fiscaliza el rendimiento productivo de lxs obrerxs se les ha vuelto en contra. Ajá! encontramos el fallo en el sistema. Está bien reconocer nuestro mérito, pero la UB no se prodiga por tener buenos sistemas de gestión. La UB es un conjunto de parches puestos uno encima del otro.

El conocimiento es una forma de producción inmaterial pero lo inmaterial es, también, cuantificable. Y en esas cuentas, en esos números en lugar de personas que veía el vicerrector aquel, hemos visto nosotrxs otras formas de contar tanto el sueldo como las historias. Se dice que la que es con mayúscula la escriben lxs ganadorxs, todo y que a mí me gusta más en plural y minúsculas, deduzco que nos toca el turno. Ahora a esperar que se firme la sentencia firme.

 

*La sentencia completa se puede consultar aquí:

http://www.ub.edu/cgt/wp-content/uploads/2018/06/Sentencia-conflicto-colectivo-contra-UB-anom..pdf


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  • enric: Grácies Ramon. Ho descrius amb molta profunfitat i bellesa.
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